Un poco de Catecismo......

En este apartado,el Apostolado de Fátima continua con su catequésis basada en el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la vida nuestro Señor Jesuscristo. Cada cierto tiempo se irán cambiando los contenidos de la misma y se pondrá un link (al final de esta página) para que todo aquel que quiera ir coleccionando estas clases de catecismo las pueda bajar sin dificultad.

El siguiente tema que se va a tratar es:

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Ante la situación moral de nuestra sociedad que todos percibimos, y el desco­nocimiento por parte de algunos cristianos del sentido profundo de la Ley Santa de Dios, que está recogida en los 10 mandamientos. Publicamos este breve, sencillo y comprensible resumen sacado del Catecismo que se editó para la Jornada Mundial de la Juventud.

1º Mandamiento: “AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS”

Puesto que el Todopoderosa se nos ha mostrado como nuestro Dios y Señor, no debemos poner nada por encima de él, ni considerar nada más importante no conceder a ninguna cosa o persona prioridad sobre él. Conocer a Dios, servirle, adorarlo es la prioridad absoluta en la vida. Dios espera que le prestemos toda nuestra fe; debemos orientar toda nuestra esperanza a él y dirigir todas las fuerzas de la caridad hacia él. El mandamiento del amor a Dios es el mandamiento más importante de todos y la clave para todos los demás. Por eso está al comienzo de los diez mandamientos.

2º Mandamiento: “NO TOMARAS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO”

Decir a alguien el propio nombre es una muestra de confianza. Al decirnos su nombre, Dios se da a conocer y nos concede, mediante este nombre, el acceso a él. Dios es totalmente verdad. Quien invoca a la verdad por su nombre, pero la emplea para testificar una mentira, comete un pecado grave. No se debe pronunciar el nombre de Dios de forma irreverente. Pues lo conocemos únicamente porque él nos lo ha confiado. El nombre es la llave de acceso al corazón del Todopoderoso. Por eso es una falta grave blasfemar, maldecir usando el nombre de Dios y hacer falsas promesas invocando su nombre. El segundo mandamiento es por tanto una defensa de todo lo “Santo”. Lugares, objetos, nombres y personas que han sido tocados por Dios son “Santos”. La sensibilidad por lo santo se denomina reverencia.

3º Mandamiento: “SANTIFICARÁS LAS FIESTAS”

El sábado es para el pueblo de Israel el gran signo que recuerda a Dios, el Creador y el liberador. Los cristianos han reemplazado la fiesta del sábado por la fiesta de domingo, porque Jesucristo resucito de entre los muertos en domingo. Pero el “día del Señor” asume en sí elementos del sábado. Un católico asiste el domingo o víspera de domingo a la Santa Misa. En ese día se abstiene de todas las tareas que impiden la adoración de Dios y que perturban el carácter de la fiesta, la alegría, la paz y el descanso.

4º Mandamiento: “HONRARAS A TU PADRE Y A TU MADRE”

El cuarto mandamiento se refiere en primer lugar a los padres, pero también a las personas a quienes debemos nuestro bienestar, nuestra seguridad y nuestra fe. Lo que debemos en primer lugar a nuestros padres, es decir, amor, agradecimiento y respeto, tiene que regular también nuestra relación con las personas que nos dirigen y están a nuestro servicio.  Hay muchas personas que representan para nosotros una autoridad natural y buena, otorgada por Dios: Padres adoptivos o de acogida, parientes mayores y antepasados, educadores, maestros, empleadores, superiores.  A ellos debemos honralos justamente.

5º Mandamiento: “NO MATARAS”

Sólo Dios es el señor de la vida y de la muerte. Excepto en caso de legítima defensa o de auxilio, nadie puede matar a una persona.  Atentar contra la vida es un crimen ante Dios.  La vida humana es sagrada, es decir, pertenece a Dios, es su propiedad.  Incluso nuestra propia vida únicamente nos está confiada. Dios mismo nos ha dado la vida; sólo él puede tomarla de nuevo. Están prohibidos el asesinato y la cooperación en el mismo. Está prohibido el asesinato en la guerra, está prohibido el aborto de un ser humano desde su concepción. Están prohibidos el suicidio, la automutilación y la autodestrucción. También está prohibida la eutanasia, es decir, poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas.

6º Mandamiento: “NO COMETERÁS ADULTERIO”

Dios creó al hombre como varón y mujer. Los creó el uno para el otro en el amor. Los creó para la transmisión de la vida. Dios ha concedido a hombres y mujeres la misma dignidad como personas. El amor es la entrega libre del corazón. Sexualidad y amor van inseparablemente unidos. El encuentro sexual necesita el ámbito de un amor fiel y seguro. Todo. Una persona no puede hacer a otra un regalo mayor que el don de si misma.

7º Mandamiento: “NO ROBARÁS”

El séptimo mandamiento no solo prohíbe quitarle algo a alguien, sino que exige también la justa administración y reparto de los bienes de la tierra, regula las cuestiones de la propiedad privada y del reparto de los rendimientos del trabajo humano. Igualmente se denuncia en este mandamiento el reparto injusto de las materias primas. El robo es la apropiación indebida de un bien ajeno.

8º Mandamiento: “NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO NI MENTIRAS”

El octavo mandamiento nos enseña a no mentir, mentir significa hablar u obrar conscientemente y voluntariamente contra la verdad. Quien miente se engaña a sí mismo y conduce al error a otros que tienen derecho a no ser engañados. Toda mentira atenta contra la justicia y la caridad. La mentira es una forma de violencia; introduce el germen de la división en una comunidad o socava la confianza sobre la que se funda toda comunidad humana. Todo cristiano debe dar testimonio de la verdad y con ello seguir a Jesús, que dijo ante Pilatos: “Yo para eso esto he nacido y para esto he venido al mundo para dar testimonio de la verdad” (Jn 18,37).

9º Mandamiento: “NO CONSENTIRÁS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS”

El noveno mandamiento no se opone al deseo sexual en sí, sino al deseo desordenado. La concupiscencia, contra la que alerta la Sagrada Escritura, es el dominio de los impulsos sobre el espíritu, el predominio de los impulsos sobre toda la persona y la pecaminosidad que surge de ello. La pureza de corazón, es necesaria para el amor. El pudor protege el ámbito de la persona, su misterio, lo más propio e íntimo, su dignidad

10º Mandamiento: “NO CODICIARAS LOS BIENES AJENOS”

Un cristiano debe aprender a distinguir los deseos razonables de los injustos e irrazonables y adquirir una actitud interior de respeto ante la propiedad ajena. De la avidez proviene la codicia, el robo, la rapiña y el fraude, la violencia y la injusticia, la envidia y el deseo ilimitado de apropiarse de los bienes ajenos.  Jesús siendo rico, por vosotros se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza (2 Cor 8,9). El anhelo último y mayor del hombre sólo pude ser Dios. Contemplando a él, nuestro Creador, Señor y Redentor, es la felicidad sin fin.

Listado de la clases de catecismo a disposición de todo aquel que las desee coleccionar. Para descargar una clase, haga click  encima del texto seleccionado